La nieve sobre París
~Prólogo~
Toda mi vida la pasé trazando planes de futuro, sin ni siquiera pararme a pensar en lo que sucedería si un día, simplemente, mi existencia llegara a su fin. Estudiar medicina, estar con el chico perfecto, un todoterreno negro y una casita en la playa, la brisa marina azotando mi cabello, un labrador que me saludara todas las mañanas a lenguetazos, libros y besos de amor real frente a una chimenea, el crepitar de las llamas, ... Calidez.
La fría imparcialidad del papel en mis manos había destruído aquel espejismo de un sólo golpe, convirtiéndolo en pedazos de cristal sobre una completa oscuridad. Fragmentos que ya no reflejaban una sonrisa cariñosa, sino el estado de shock de una chica que nunca llegaría a los dieciocho.
Había sabido de la existencia de antecedentes en mi familia cuando, cinco años atrás, mi querida abuela materna había fallecido. Mis padres no tardaron en contarme la realidad. Mi bisabuela, dos primas lejanas, un tío, y seguramente muchos familiares más cuyos nombres y relación mi memoria no es capaz de enunciar en estos momentos, habían caído en las mismas garras que arrastraron a mi abuela hacia un túnel sin luz.
Mas, lo que nunca había llegado a imaginarme, era el resultado de las analíticas que mis dedos temblorosos trataban de aferrar con la máxima fuerza posible.
Linfoma agresivo.
Esperanza de vida: tres meses.
Tres meses. Octubre, noviembre, diciembre. Noventa y dos días exactos. Ese era el nuevo resumen de mi futuro.
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