Ángeles, ángeles de piedra, que te engatusan con su idílica y perfecta belleza y te envuelven entre sus alas. Ángeles que te pierden en un lecho de plumas... Hasta que un día te despiertas y descubres que una a una han sido destrozadas por ese ser que tú creías real, que tú creías tuyo, para descubrir que en el fondo sólo es un ser inerte... un ángel de piedra.
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