Ángeles, ángeles de piedra, que te engatusan con su idílica y perfecta belleza y te envuelven entre sus alas. Ángeles que te pierden en un lecho de plumas... Hasta que un día te despiertas y descubres que una a una han sido destrozadas por ese ser que tú creías real, que tú creías tuyo, para descubrir que en el fondo sólo es un ser inerte... un ángel de piedra.
miércoles, 30 de mayo de 2012
Pérdida
¿Dónde quedó olvidado el brillo
de esa estrella polar que juraba inmortalidad
que iluminaba el a seguir camino
aún cuando me comandaba el pesar?
¿Dónde quedó esa estrella
que si bien polar puede que no fuera
pero que mi vida seguir no podría,
sin ella?
¿Dónde quedó ese sendero
que un faro luminoso guiaba?
¿Cuándo fue el día certero
que mis pasos en tierra se elevaban?
¿Dónde estás, castillo perdido,
que en mis sueños yo te recordaba,
que pesadillas te convierten en un hogar vacío,
que mis lagrimas añoraban?
¿Dónde? Pisadas sobre lecho de rosas,
oh bellas flores, ¿cuándo?
¿Cuándo vuestros pétalos de tacto, caricias clamorosas,
en mortales espinas van afilando?
Preguntarme yo puedo,
mas... ¿dónde están mis respuestas?
¿Qué soy, si no un lucero cuyo resplandor
se cambió por las penas puestas?
¿Dónde? ¿Cuándo?
¿Hacia qué lugar lejano partió
el alma, el espiritú,
que en mí siempre afloró?
¿Dónde descansa esa bella durmiente
que mi corazón mustio desea despertar?
¿Dónde y cuándo quedé olvidada
en este profundo e inexistente lugar?
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